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SARquavitae contará con el primer centro residencial completamente adaptado a las personas sordas en Cantabria

• La Asociación de Sordos de Santander y Cantabria ha asesorado a SARquavitae en la adaptación de sus instalaciones para personas que padecen sordera

• Ambas entidades han firmado un acuerdo de colaboración para ampliar su trabajo conjunto, así como para ofrecer formación específica para el colectivo de personas sordas

El centro residencial SARquavitae Stella Maris de Santander se convertirá en el primer centro residencial de Cantabria completamente adaptado a las personas con sordera, para lo cual trabaja conjuntamente con la Asociación de Sordos de Santander y Cantabria. Además, ambas entidades han firmado un acuerdo para expandir su trabajo de manera conjunta.

Para el Presidente de la Asociación de Sordos de Santander y Cantabria, Alberto Torres, la firma del convenio con SARquavitae significa “un gran paso para la comunidad sorda de Cantabria” y se ha mostrado convencido de que “es el primer paso hacía más proyectos accesibles para las personas sordas”.

Por su parte, Iñaki Isasi, Director Territorial Zona Norte de SARquavitae expresa así su satisfacción: “SARquavitae ha detectado la necesidad de ciertos colectivos en el marco del sector residencial, como ocurre con el colectivo de sordos. Para este fin hemos firmado el convenio con la Asociación de Sordos de Santander y Cantabria y, como un primer paso en nuestro compromiso, hemos decidido adaptar totalmente nuestro centro residencial Stella Maris a sus requerimientos”.

Una adaptación estructural y de personal

La adaptación del centro SARquavitae Stella Maris a las necesidades de las personas con sordera se basa en la actuación a dos niveles: a nivel estructural y a nivel de personal.

En el campo estructural, el centro residencial contempla la instalación, a lo largo de los próximos meses, de emisores inalámbricos conectados a la red eléctrica, en salas, habitaciones, comedores, pasillos y zonas comunes. De este modo, los residentes sordos llevarán consigo un receptor individual que recogerá las señales de los dispositivos fijos y les avisará cuando sea necesario, ya sea a causa de una alarma o una llamada de teléfono, por ejemplo.

En cuanto al personal, gran parte de sus profesionales ha participado en una programa de formación en el lenguaje de signos para poder asegurar una comunicación óptima y fluida con los residentes sordos.

En palabras de Torres, “lograr que una residencia para personas mayores esté adaptada, tanto en su infraestructura como a nivel de personal es una gran satisfacción para nuestro colectivo, ya que en nuestro día a día es complicado encontrar lugares o actividades que estén adaptadas”.