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Poema de agradecimiento dirigido al equipo de SARquavitae El Serrallo (Granada)

Cómo blanca nube que nos guarda

De la fuerza del sol de la tristeza;

La esperanza aparece

Con cada uno de vosotros,

Por el cuidado y la ternura,

Por el cariño tan digno,

Que nos hace sentirnos como niños,

Devolviéndonos las ganas de vivir.

No tememos la muerte o el morir,

Nuestro miedo está en la soledad,

El abandono, y el olvido,

Esto es, lo que de varias formas

Y continuos momentos

Nos traéis en cada instante:

La alegría, la esperanza,

El saber que nos queréis,

El sentir vuestra sombra protectora,

De día o de noche,

Haga frío o calor,

Sea verano o invierno,

Para vivir en eterna primavera.

Sois el sueño tranquilo,

Los que nos preparáis

Para ese momento cuya palabra

Tanto nos cuesta pronunciar,

Que es la muerte,

Cuando es premio y liberación,

Cuando la perspectiva de los años

Han colmado a muchos de traiciones,

Olvidos y desengaños,

Que Dios piadosamente,

Ha menguado con la pérdida

De recuerdos y de memoria.

Los años enseñan a comprender y perdonar.

Todo lo tiene Dios en cuenta,

Y aunque digáis es obligación,

Excede en mucho a lo previsto.

Sois cariñosos y tiernos,

No olvidáis los nombres,

Y a cada uno conocéis y mimáis.

Son pequeños detalles

Que no se olvidan nunca,

Porque mantienen y respetan nuestro yo.

¡Que Dios os bendiga a todos ahora y siempre!

Cayetano Burgos Arias.

Navidad del 2012.

Residente de SARquavitae El Serrallo, Granada.