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Carta de agradecimiento a los profesionales SARquavitae Capdepera

Capdepera

Carta abierta a todos los trabajadores y trabajadoras del centro residencial para personas mayores SARquavitae de Capdepera.

Me he molestado en escribir estas cuatro líneas, para expresaros mi agradecimiento en mi nombre y en el de mi madre María. Los últimos años de la vida de María, han pasado aquí, en el centro residencial, rodeada y acompañada siempre por todos vosotros.

Empezaré dando las gracias a Antoni, director de este maravilloso centro residencial, y continuaré con la misma tendencia, es decir, una carta sólo de agradecimientos.

Agradecimiento a todas las chicas de la recepción y también a Antoni pues siempre me recibisteis con una sonrisa auténtica cada vez que llegaba.

Agradecimiento a todas las cuidadoras y enfermeras que estaba pendientes de mi madre, todas las horas del día.

Agradecimiento por darle la comida en la boca, cuando ella ya no podía.

Agradecimiento por todas las veces que le ponían crema para hidratar la piel.

Agradecimiento por darle tantas veces gelatina con toda la paciencia del mundo.

Agradecimiento por todas las veces que la limpiasteis y la peinasteis.

Agradecimiento por todas las veces que la hicisteis cambiar de vestido, porque se la había ensuciado.

Agradecimiento a los fisioterapeutas por su trabajo y ayuda, para que mi madre conservara su movilidad.

Agradecimiento a todas las mujeres que hacen la limpieza cada día, ellas son pocas, pero los que ensuciamiento, somos muchos.

Agradecimiento a las cuidadoras, que siempre encontraron una silla de ruedas para mi madre, cada vez que la necesitó.

Agradecimiento a Pilar, la trabajadora social, por la delicadeza que ha tenido conmigo, a la hora de comunicarme la muerte de mi madre.

Agradecimiento a las peluqueras para poner tan guapa a María.

Agradecimiento a los médicos que han cuidado de la medicación y salud de mi madre.

Agradecimiento también, a los técnicos de mantenimiento para tener siempre a punto los ascensores y que todo funcione bien.

Si entre vosotros hay algunos creyentes, os diré que por lo que yo sé, mi madre, tuvo una buena muerte, tal como ella deseaba, simplemente se durmió, y cuando despertó, ya estaba en el cielo.

Seguro que me habré dejado muchas cosas por decir, pero más o menos os quería decir eso.

Mi madre me enseñó muchas cosas cuando yo era pequeño, pero algo que me quedó muy grabado dentro, fue que siempre dijera GRACIAS. Y así lo hice en su nombre, porque ella ya no puede hacerlo.

Y ya para acabar, gracias infinitas por lo que la quisisteis, espero que cuando haya pasado un tiempo, tenga coraje de pasar por aquí para verlos a todos. Un abrazo a todos y os pido perdón por si alguna vez os he fallado en algo.

Firmado,

Joan Cerdá Veny, hijo de María Veny Brunet