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I Campamento Intergeneracional del centro residencial Castro Ribeiras do Lea (Castro do Rey) gestionado por SARquavitae

Castro

La residencia SARquavitae Castro Ribeiras do Lea celebró su I Campamento Intergeneracional. Dirigido a residentes y niños de entre 9 y 12 años, contó con buena acogida, tanto en el centro como en el colegio Veleiro Docampo, viendo agotadas las plazas disponibles en pocos días.

Iniciaron de mañana con una actividad de bienvenida y presentación, en la que residentes y niños se iban conociendo y comenzaban a interactuar. Tras la misma, una divertida actividad de rastreo y orientación, para que los niños conocieran la residencia donde, “plano del tesoro” en mano, los usuarios del centro les planteaban múltiples pruebas (entre otras, redactar cartas de bienvenida a un nuevo residente, bailes y canciones en las salas, circuitos de fisioterapia y terapia ocupacional, pruebas de pistas, relevo de cálculo, etc.) y valoraban su ejecución en equipo.

Compartieron una amena comida que dio comienzo cantando todos juntos, tras la que los niños elaboraron una palloza (construcción típica gallega) con materiales reciclados, dando paso a la merienda, que les servía a mayores y pequeños para coger fuerza para las casi 2 horas de juegos que venían a continuación.

Tras recuperar energía en casa, al día siguiente conocían a personas con mayor grado de deterioro cognitivo en una sesión de estimulación sensorial, durante la que pudieron interactuar con ellos, entender mejor qué ocurre en una demencia y colaborar activamente con la estimulación a través de sabores, olores, texturas, colores… Unos intensos juegos olímpicos intergeneracionales, que incluían pruebas con sillas de ruedas, bolos, maratón, bailes grupales, etc., cerraban la programación del campamento, dando paso a una emotiva despedida.

Los niños expresaron su contento por todo lo realizado en el campamento y su deseo de repetir. Asimismo, los residentes se mostraban muy positivos con respecto a la experiencia intergeneracional y destacaban la gran alegría que transmitían los niños. En definitiva, una vivencia única para romper estereotipos y fomentar las relaciones entre los más pequeños y los más mayores.