Publicado el 25 febrero, 2015 - 10:57h

Viendo pasar el tiempo

Sentadita esta la abuela

Mientras que teje recuerdos

que en su memoria conserva.

Sin saber si el tiempo pasa

Sentadita esta la abuela

ya ha dejado de tejer

recuerdos de esparto y seda

 

No hace mucho tiempo, mi nieta de cuatro años me dijo “abuela cuéntame cosas de tu trabajo” y allí estuvimos un buen rato hablando y hablando, desde entonces de vez en cuando me pide que lo vuelva a contar. Esto hace que me sienta muy orgullosa, primero por ver que ella se interesa por saber las cosas buenas que podemos hacer por los demás, y segundo por porque me siento “protagonista de la historia”. Yo soy auxiliar de enfermería en SARquavitae y junto con mis compañeros hacemos una labor humanitaria en la que intentamos superarnos día a día. Nosotros somos como esas madres que al nacer su bebe adquieren el compromiso de amar y cuidar a su pequeño hasta que pueda “volar solo”.

Nuestro compromiso diario va enfocado en sentido inverso, puesto que por ley de vida o por enfermedad, las personas ancianas van perdiendo su autonomía y cada vez van necesitando más cuidados y atenciones. El trabajo que realizamos consiste en prestarles nuestro apoyo tanto físico como emocional para que se sienta casi tan queridos como en sus casas con sus familiares. Y con ese afán de dar lo mejor de nosotros mismo, cada día al terminar la jornada podemos mirar hacia atrás y pensar que hemos dejado acabada una labor bien hecha.

 

Isabel Escobar Gutiérrez

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