02/12/2016



Publicado el 02 diciembre, 2016 - 16:21h

La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur y una cavidad en la pelvis llamada acetábulo.  La superficie de estos dos huesos está recubierta por cartílago que es el encargado del correcto deslizamiento entre  las dos superficies óseas, de la lubricación  y de la amortiguación de la sobrecarga de las dos superficies de contacto. Cuando el cartílago se desgasta, es lo que denominamos artrosis,  el hueso subyacente o subcondral se queda sin protección  provocando el roce entre los dos huesos, deformidad articular y aparición de osteofitos. Todo ello provoca dolor y limitación de movimiento, causantes de la marcha antiálgica,  y con frecuencia la pierna puede quedar un poco más corta y con poca funcionalidad.  Ante esta situación la colocación de una prótesis de cadera restaurará una correcta movilidad libre de dolor y una mejora en la funcionalidad del paciente.

Lo más importante tras una intervención quirúrgica de reemplazo de la cadera es evitar una aducción brusca o de gran amplitud con la pierna intervenida, es decir, se puede realizar una pequeña aproximación hacia la línea media del cuerpo, pero nunca se debe sobrepasar ésta hacia el otro miembro inferior. Es sumamente importante evitar este movimiento ya que es el que provocaría la luxación de la prótesis. A continuación os dejamos una guía de cómo realizar las movilizaciones teniendo esto en cuenta.

Recomendaciones al alta tras colocación de prótesis de cadera 2

 

Estas son las recomendaciones al alta para el domicilio. En próximos posts os dejaremos más indicaciones una vez pasada la fase postquirúrgica inmediata.

Esperamos os hayan sido de utilidad!!

 

 

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