31-07-2014



Publicado el 04 agosto, 2014 - 08:01h

“…No se me ocurre qué regalarle a papá para su 86 cumpleaños, no necesita nada, tiene de todo, además no lo va a apreciar…le voy a comprar una colonia o unas zapatillas para el verano…”

En cada aniversario, o en fechas señaladas del calendario, nos hacemos este tipo de preguntas. Necesitamos “envolver” el cumpleaños de nuestro familiar mayor, más cercano, con un regalo, algo que dar, algo que entregar, sabiendo de antemano que ni lo necesita, y posiblemente ni lo vaya a apreciar.

“Tenemos que ir a ver a tía María a la residencia…voy a comprarle una colonia o un pañuelo. Ya sé que no necesita nada, pero algo habrá que llevarle.”

Visitar al familiar en la residencia es y debe ser sobre todo un acto de afecto y cariño, y no una convención social o un acto de compensación por un oculto y muchas veces no manifestado sentimiento de culpa.

Olvidamos que lo que hace más felices a las personas mayores son las experiencias ordinarias, no las extraordinarias.

Las experiencias que hacen felices a las personas cambian con la edad. Cuando somos jóvenes y creemos que tenemos un largo futuro por delante, preferimos –nos hacen más felices- las experiencias extraordinarias, aquéllas que salen de la rutina de la vida diaria, y además ahora las publicamos en Facebook!.

Cuando somos mayores, y creemos que nuestro tiempo es limitado, damos más valor- nos hacen más felices-   las experiencias ordinarias, aquéllas que conforman nuestra vida diaria: sentirnos amados, queridos, que nos escuchen, que nos pregunten……, las experiencias que tienen que ver con los sentimientos.

Y en ambos casos, los dos tipos de experiencias hacen a todos más felices que las posesiones materiales o los objetos.

Estas son algunas de las conclusiones de un estudio a punto de publicarse en The Journal of Consumer Research por Amit Bhattacharjee.

Por eso, el mejor regalo de cumpleaños para papá es compartir con él el día, todos juntos, sin prisas, regalarle nuestros besos y caricias, cogerle de la mano, hablarle con dulzura…..que nos oiga llamarle papá, abuelo, yayo,…Te queremos!

Por eso, el mejor regalo para tía María es visitarla, sentarse a su lado sin prisa, cogerle de la mano, preguntarle, contarle las cosas de la vida diaria, regalarle cariño y afecto, decirle cuanto la queremos.

Por eso la colonia, el pañuelo, las zapatillas,…siempre acaban en el armario o en un cajón.

Comentarios: 0

Responder


Ver todos los artículos