17/02/2015



Publicado el 18 febrero, 2015 - 17:15h

Un Carnaval sin orejas no es lo mismo. Ayer por la mañana realizamos un obradoiro de repostería de este típico dulce de Entroido. Ataviados con guantes y delantales nos pusimos manos a la masa, nunca mejor dicho. Una vez la dejamos reposar la cortamos en trozos pequeños y con los rodillos la estiramos para darle esa forma alargada y estrecha que tienen las orejas y las fuimos colocando en bandejas para que las cocineras las pudieran freír. Por la tarde tanto residentes, usuarios de CD y familiares tuvieron la oportunidad de degustarlas. ¡Riquísmas!

 

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