05/11/2015



Publicado el 09 noviembre, 2015 - 11:45h

Este jueves celebramos el magosto en la residencia. Tradicionalmente esta fiesta se realizaba con la recogida de la castaña y servía también como agradecimiento por la cosecha recibida.

Desde el paleolítico los seres humanos se alimentaron de castañas y bellotas. Con la expansión del cultivo de castaños por los romanos, su fruto se convirtió en la base de la alimentación de la población, como fruto fresco, seco o molido para hacer harina. Desde finales del siglo XVIII la generalización del maíz y la patata de América hicieron que las castañas perdieran su protagonismo en la alimentación campesina. (1)

Como el día no acompañó tuvimos que realizarlo dentro de y no pudimos disfrutar de nuestro magnífico jardín, aunque esto no empañó ni un ápice la celebración de esta fiesta popular del noroeste de la península ibérica.

Durante los días previos a la celebración ya estuvimos trabajando para que todo estuviera listo. El martes hicimos los tradicionales cartuchos de papel de periódico y el miércoles y jueves pelamos y picamos las castañas.

Como es costumbre las castañas peladas se cocieron en la cocina con un chorrito de anís y las asadas se hicieron a la brasa en la típica sartén con agujeros para que cojan más temperatura y se cocinen adecuadamente. Damos fe de que debían estar muy buenas porque no sobró ni una de los casi 20 kg que se sirvieron entre residentes, familiares y trabajadores. Acompañando a este sabroso fruto se sirvió también un vasito de sangría fresco. La fiesta, como no podía ser de otra manera, estuvo ambientada con música popular gallega y fue todo un éxito.

 

(1) Fuente: Wikipedia

 

 

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