16 de Junio



Publicado el 16 junio, 2016 - 15:43h

El pasado miércoles celebramos el Día Mundial de la toma de consciencia del abuso y maltrato en la vejez. Fue una jornada emotiva en la que residentes y trabajadores debatimos sobre los derechos fundamentales de las personas mayores.

Os invitamos a leer el Manifiesto elaborado por el Grupo de Trabajo de Psicología del Envejecimiento del Consejo General de la Psicología, no os dejará indiferentes:

 

 

Nací en el año 1925, aunque a casi nadie le importe mi edad, dado que cuando me ven la inmensa mayoría de la gente solo ve a un viejo, al que ni tan siquiera son capaces de valorar los años que tiene, no es lo mismo tener 90 que 80 años de la misma manera que no es lo mismo tener 40 que 30 o 30 que 20. Me he acostumbrado porque aunque me hace daño se que se hace sin maldad”.

Esta es la frase con la que nos recibe Pepe en su domicilio donde convive con una persona interna que día a día le echa una mano en sus quehaceres cotidianos. Pepe es una de las muchas personas mayores que pide algo tan sencillo como un buen trato. Buen trato, derecho universal al que todos los seres humanos aspiramos y que en numerosas ocasiones parece imposible de conseguir.

Pepe es solo uno más dentro de los millones de personas que en España recibe un trato inadecuado por parte de muchas personas y colectivos, por parte de la sociedad, por parte de los medios de comunicación, por parte de las familias, por parte de la clase política, por parte… y por todos, quizás sin pretenderlo, en muchos casos por sobreprotección el hecho en sí mismo es que todavía queda mucho camino por recorrer para que personas como Pepe puedan llegar a sentir que son tratados de la manera adecuada. “

Dice un proverbio africano: “La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema”. Una persona mayor no solamente acumula años de vida, sino múltiples experiencias dónde ha encontrado opciones para solucionar los problemas que tuvo y que los jóvenes siguen presentando, ha aprendido a separase de situaciones en las que no había solución.  

El buen trato es universal, es el resultado del respeto de los derechos, de la dignidad de la persona, el buen trato no tiene edad e implica reconocer al otro de igual a igual.

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