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Publicado el 25 noviembre, 2016 - 12:36h

El pasado día 5 de noviembre se celebró el Día del Cuidador. Este acontecimiento anual es reciente, pues solo se viene celebrando desde el año 2014.

En el ámbito de las enfermedades avanzadas, la familia y especialmente la figura del cuidador principal, juega un papel de suma importancia. Son las personas que acompañan al enfermo durante una trayectoria más o menos larga, pero de gran impacto emocional. Les corresponde a ellos proveer al enfermo de cuidados físicos y emocionales, ejercen muchas veces como interlocutores con los profesionales sociosanitarios, y velan por que reciban la mejor de las atenciones. Suele ser habitual que abandonen su salud (física y mental) pues priorizan el bienestar y la calidad de vida de la persona enferma.

Este hecho, mantenido en el tiempo, puede quebrar la red de cuidado y es por lo que todas las personas que intervenimos en la atención integral a la familia, les prestamos especial importancia. El mensaje clave es que debemos prevenir para poder seguir cuidando. Circunstancias como la sobrecarga, la inexistencia de otros cuidadores que nos releven, el no saber pedir ayuda, etc.  hacen que aumente, por ejemplo, el riesgo de una claudicación familiar.

¿Y cómo podemos prevenir? Escuchándolos, ofreciéndoles formación e información sobre todos aquellos temas que les preocupen y no sepan manejar. En definitiva, acompañándoles y dotándoles de recursos para mejorar el afrontamiento de la situación.

Paqui Sierra. Trabajadora social

EAPS Sevilla

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