23 de Junio



Publicado el 23 junio, 2016 - 09:39h

93 años tiene esta residente que se afana por acabar una tarjeta de felicitación para su hijo, en el día de su santo.

Con este ejemplo se pone de manifiesto que la ilusión por hacer felices y sorprender a los suyos, no tiene edad. Estos pequeños gestos, llenan de significado su día a día al igual que el de todos. La ilusión es el motor para realizar nuestros sueños y proyectos. Ilusión es esperanza, afán de superación y el sentimiento de alegría que la acompaña…
Todo ello despierta la creatividad y la imaginación, agudiza los sentidos y genera un sentimiento de bienestar que además de ser adictivo, es contagioso.

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