19/06/2017



Publicado el 19 junio, 2017 - 06:46h

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica y multisistémica, lo que no sólo afecta a las articulaciones, aunque es por lo que es epecialmente conocida. Se produce una inflamación crónica, y que origina dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de la movilidad del cuerpo. Esta misma pérdida de movilidad puede perpetuar los otros síntomas en el tiempo. Afecta en mayor proporción a mujeres.

Para reconocer si nos encontramos ante un brote de artritis nos encontraremos ante una articulación caliente, roja, inflamada, dolorosa tanto al tocarla como al movilizarla. A veces, a primera impresión podemos pensar que se tratase de una fractura por lo que debemos conocer como se inició el proceso.

Cosas que te ayudarán a sentirte mejor:

Aun así, como sabemos que los dolores que suele acarrear un brote no son fáciles de soportar, es bueno que conozcas algunos truquillos de andar por casa que te ayudarán a llevar mejor los síntomas durante los días que dure el trance. Aquí van:

– Es de sentido común, pero por si acaso, nosotros te lo recordamos: aunque no es necesario que te quedes guardando cama (a menos que así te lo prescriba tu médico), sí que debes reducir la actividad física.

– Envuelve una toalla alrededor de una botella bien caliente y aplícatela luego sobre la zona dolorida. El calor relajará los músculos y favorecerá la circulación. Utiliza un paño para proteger la piel si vas a aplicar el calor sobre una articulación que está muy cerca de la superficie de la piel. Así evitarás que aparezca una lesión.

– Aplícate una compresa fría en la zona dolorida. El frío adormecerá la zona y reducirá la inflamación. Casi siempre se aconseja que se aplique el frío después del calor. Quienes lo han probado aseguran que esta es la combinación perfecta. Eso sí, acabando siempre con otra dosis de calorcito.

– Entre ambos tratamientos (el de calor y frío), deja que la piel vuelva a su temperatura normal.

– Trata de usar ropa que te mantenga siempre bien caliente. Y, por supuesto, nunca aguantes ni un minuto la ropa mojada. Si ha llovido y te has calado, aunque sea solo un pelín, cámbiate enseguida de ropa.

– Usa calcetines, mejor si son hasta la rodilla, y guantes para mantener las articulaciones calientes mientras duermes, que ya sabemos que luego las primeras horas de la mañana son las peores.

– Utiliza una manta eléctrica para precalentar la cama antes de meterte a dormir. Ya verás qué gustazo. Si quieres puedes dejarla encendida durante la noche para mantener el calor durante las horas de sueño.

– Coloca bien las articulaciones, sobre todo mientras estás descansando. Evita mantener las piernas y los brazos flexionados (aunque estas posturas te resulten más cómodas). Esto es fundamental para evitar molestias mayores a largo plazo. Puedes incluso usar férulas, unos dispositivos que te ayudarán a mantener estiradas las extremidades y que funcionan disminuyendo el dolor y la inflamación.

Siguiendo estas recomendaciones comprobarás que el trago, aunque malo, pasará mucho mejor de lo que en un principio esperabas. ¿Crees que estás a punto de sufrir un brote? No lo dejes pasar ni un día y pide cita con tu médico. Si hay alguien que tiene la clave para frenar estos dolorosos baches es él. Mientras tanto, ánimo y paciencia. Antes de que te quieras dar cuenta, todo habrá quedado en un lejano recuerdo.

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