16 de Octubre de 2014



Publicado el 16 octubre, 2014 - 15:31h

El jueves pasado dio comienzo “Conocemos, aprendemos, amamos”. Aventura apasionante que unirá a los residentes y profesionales de la Residencia SARquavitae San Lázaro con los niños, profesores y voluntarios de la  Escuela “Camilo José Cela” del Hospital Clínico de Santiago en varios encuentros. La finalidad de este proyecto es justamente dar sentido a su nombre, conociéndonos primero, aprender unos de otros y establecer lazos de unión entre residentes y niños.

La primera toma de contacto se celebró el pasado día 16 de Octubre en la Escuela Camilo José Cela. La idea era presentar el cuento de la fundación SARquavitae “Mi Nuevo Hogar” de una forma amena y divertida para los niños y la idea de hacer un guiñol cumplía esas premisas. Durante las 4 semanas anteriores a la cita los residentes de San Lázaro estuvieron trabajando con mucho afán para transformar los personajes del cuento en marionetas y crear un pequeño teatro donde poder representar todas las escenas. Sólo había un objetivo: hacer reír a los niños y niñas.

El día amaneció típicamente santiagués (lloviendo a cántaros), pero eso no iba a empañar ni un ápice la ilusión de celebrar la “premiere” en un centro y ante un público tan distinguido. La comitiva de San Lázaro estaba formada por 10 residentes, la directora, la trabajadora social, el animador y 3 alumnos de prácticas. En la escuela esperaban 11 niños con sus respectivas familias, Ruth (la profesora de la Escuela), los voluntarios que trabajan impetuosamente con ella y el Dr. Martinón, Jefe del Servicio de Pediatría del CHUS.

Después de un cariñoso recibimiento y un pequeño juego de presentación se montó todo el escenario para representar “Mi Nuevo Hogar”. Los nervios típicos de un estreno y de la primera escena se desvanecieron en cuanto lo residentes observaron aquello para lo que tanto habían trabajado: las risas de los niños y niñas.

A partir de ahí todo fue mucho más fácil y fluido y las escenas fueron pasando como si llevaran toda la vida representado aquella obra. Los aplausos y la música hacían de transición entre las escenas para acabar con una sonora ovación. No había duda, el objetivo se había cumplido.

Para finalizar se intercambiaron regalos, libros y muchos besos y se programó el siguiente encuentro en el que los niños y profesores de la Escuela visitarán nuestro centro en San Lázaro.

¡Mil gracias peques! Volveremos…

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